Desde el bufete Campaner Law se solicitaron mis servicios en relación a diferentes comunicaciones realizadas desde un teléfono móvil, en el contexto de la preparación de una demanda penal.
El teléfono móvil era propiedad de una menor de edad que, presumiblemente, había sido agredida sexualmente por una persona de su entorno social. Al día siguiente de producirse la agresión, el adulto que forzó a la menor le solicitó que borrara todas las conversaciones que ambos habían mantenido a través de Whatsapp y de otras redes sociales como Instagram, a lo que la menor accedió.
Seguidamente, la menor contó todo lo sucedido a sus padres. Ante lo reciente estos hechos, los padres incautaron de inmediato el teléfono móvil a los efectos de evitar cualquier uso que pudiera poner en riesgo la recuperación de los mensajes borrados. En este contexto, una primera parte del encargo pericial que me fue solicitado, consistió en la recuperación y estudio de la información borrada. Afortunadamente, la rápida actuación de los padres de la menor evitando el uso del teléfono, posibilitó que fuese viable una recuperación del contenido borrado.
Esta recuperación de información borrada no hubiera sido viable de haberse estado empleando con normalidad el teléfono móvil. No existe un plazo temporal común para todos los casos a la hora de garantizar la recuperación de información borrada, ya que cada teléfono presenta diferentes patrones de uso. Sin embargo, por regla general, si han pasado varias semanas (2-3) en un teléfono que se ha utilizado diariamente con asiduidad, las probabilidades de recuperación son ínfimas, lo que hace inviable el tratamiento en laboratorio especializado.
Lo anterior no excluye que se puedan haber realizado copias de seguridad alojadas en la nube de cada proveedor (Facebook, X/Twitter, Whatsapp, Instagram, etc), lo que permitiría acceder a un contenido íntegro con garantías forenses.
Tras ser puesto el teléfono a disposición de laboratorio forense especializado, se me aportó copia de la extracción y del contenido recuperado. El análisis de esta evidencia y de las diferentes copias de seguridad recuperadas, puso de manifiesto la existencia de llamadas telefónicas, su duración y la geolocalización del terminal en el momento de su realización, así como de conversaciones Whatsapp e Instagram intercambiadas entre la menor y el adulto que presumiblemente la forzó. También se identificaron diferentes trazas de información que apuntaban al borrado de la conversación que ambos habían mantenido a través de Instagram.
El informe pericial elaborado y la relación de evidencias analizadas fue puesto a disposición del bufete Campaner Law.

