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Un empresario del sector servicios me contactó porque estaba interesado en preservar unas conversaciones de Whatsapp y no tenía del todo claro a qué profesional acudir.

El empresario me comentó que había acudido a su notario habitual para que le protocolizara una serie de conversaciones de Whatsapp. Esta petición no venía impulsada desde un procedimiento de mediación o demanda judicial alguna, sino todo lo contrario. El empresario deseaba disponer de evidencia oficial de esas conversaciones por precaución para, llegado el momento, poder certificar la originalidad y no manipulación de conversaciones concretas junto con, en su caso, las evidencias digitales anexas a esas conversaciones (fotos, notas de voz, vídeos, documentos, ubicaciones, etc).

Según me refirió el citado empresario, el notario, con buen criterio, le aconsejó que acudiera a un perito informático colegiado. Al igual que ocurre en los juzgados con los Letrados de Administración de Justicia (LAJ), un notario sólo puede dar fe de lo que percibe por sus sentidos. Aunque el notario o el LAJ observen en un dispositivo informático (teléfono móvil, tablet, ordenador portátil, etc) una conversación de Whatsapp o un correo electrónico, generalmente no están capacitados o legalmente habilitados para aseverar sobre el carácter de originalidad y no manipulación de esa conversación de Whatsapp o ese correo electrónico que, a la vista, parecen auténticos.

De esta manera, un acta notarial o un escrito firmado por un LAJ que tengan por objeto otorgar cierto grado de autenticidad a una evidencia digital de naturaleza informática, sólo podrá garantizarse con un informe pericial informático, elaborado por profesional con título oficial. La fundamentación de tal aseveración se explica porque lo que el notario o el LAJ observan no es la evidencia digital en sí misma, sino una representación gráfica, pues ambas abstracciones (evidencia digital y su representación gráfica) presentan características y propiedades de distinta naturaleza.

Un ejemplo para demostrar lo anterior se explica mediante la realización de una conversación Whatsapp simulada. Existe un múltiple abanico de aplicaciones móviles y de escritorio que permiten generar de forma simulada una conversación Whatsapp entre dos interlocutores. Un ejemplo de una de estas aplicaciones es la web Whatsapp Fake Chat. Esta web permite simular una conversación a través de un pequeño asistente de configuración. De esta manera, se permite al usuario indicar el operador telefónico, el nivel de batería del teléfono, el grado de conectividad 3G/4G/Wifi, los mensajes de texto intercambiados y su estado (enviado, entregado o leído).

En definitiva, y retomando el caso del empresario, le comenté las diferentes opciones que podía ofrecerle, siendo la más interesante la elaboración de un informe de cadena de custodia de las conversaciones de Whatsapp y los elementos multimedia vinculados (imágenes, notas de voz, documentos ofimáticos, vídeos, etc). Junto con este informe de cadena de custodia, le entregué copia en USB tanto del informe como de la extracción. También le ofrecí ser custodio, mientras él quisiera, de la extracción realizada, a los efectos de que en cualquier momento se pudiera ampliar (tanto por mi parte como por cualquier otro perito designado por el empresario) el informe pericial, al objeto de estudiar el carácter de originalidad y no manipulación de una o varias conversaciones concretas y, en su caso, los elementos multimedia que procedan.

Aunque las copias de seguridad de Whatsapp en la nube son siempre una buena recomendación de cara a poder realizar un informe pericial, estas copias son volátiles en el sentido de que se van sustituyendo por cada nueva copia de seguridad. Bajo este contexto, puede darse el caso de que cualquier interlocutor de una conversación suprima mensajes o cualquier contenido multimedia y, al hacer la copia de seguridad, esa evidencia desaparezca.

Por lo tanto, en determinadas circunstancias, contemplar una copia de seguridad «fuera de línea» custodiada por perito informático colegiado o plantear una extracción forense a los efectos de certificar su correcta cadena de custodia, pueden convertirse en bazas alternativas a las que recurrir en un futuro.